ALCANZAR NUESTROS SUEÑOS

Alcanzar o materializar nuestros sueños es una de las experiencias más gratificantes que podemos realizar por nosotros mismos porque, ante todo, nos llenan de satisfacción, alegría, disfrute y son uno de los principales motores de nuestra felicidad.


Hacer realidad nuestros sueños es fundamental para desarrollarnos como personas completas, para dar un propósito a nuestra vida, para evolucionar y crecer desplegando nuestros atributos, capacidades y creatividad, además de un derecho, una necesidad y, muchas veces, un reto.


Estudios avanzados en Neurociencia han revelado que desde el momento que empezamos a imaginar lo que deseamos, se producen reacciones o respuestas biológicas que generan cambios en nosotros, que afectan a nuestro ánimo y a nuestro comportamiento provocando que nos sintamos más entusiasmados, energizados, ilusionados, y haciendo que se activen nuestros aspectos positivos, aptitudes y recursos personales para que podamos lograr nuestros objetivos.


Estas investigaciones demuestran, incluso, que cuando ponemos nuestra intención en conseguir lo que deseamos, lo visualizamos o creemos que ya nos está sucediendo, esta información comienza a registrarse en nuestras neuronas, que la recogen y procesan hasta crear nuevas redes neuronales, si nos mantenemos focalizados en ello.


Como consecuencia, nuestro cerebro comenzará a generar cambios, incluso activará nuestra química cerebral provocando el aumento de determinadas hormonas o neuropéptidos como las endorfinas, dopamina, serotonina, oxitocina, etc. todo ello es debido a las propiedades y capacidad de adaptación que tiene nuestro cerebro, a su plasticidad.


Puedes hacer la prueba... Imagina por unos instantes que ya estás cumpliendo tu sueño... ¿cómo te sientes? seguro que puedes notar las sensaciones de alegría y satisfacción, esto es ya una inyección de energía que nos dará confianza y nos animará a llevarlo a cabo.


No debemos permitir que nuestros sueños con el paso del tiempo, los problemas y nuestro ritmo de vida caigan en el olvido o se queden limitados a la categoría de sueños imposibles.


Desde el momento en que nos proponemos alcanzar un deseo o propósito son muchas las cosas que nos vienen a la cabeza: ideas, personas, medios, lugares, etc. y podemos sentirnos confundidos sin saber cómo podemos poner en marcha tantos elementos o por dónde empezar para ir lo más directos y rápidos hacia nuestra meta, sin que nos suponga invertir excesivo energía, tiempo, dinero y esfuerzo.

¿Cómo y dónde encontrar las primeras pistas para empezar a caminar rumbo a nuestro deseo?


1.- Identificarlos desde el corazón


Sintonizar con los deseos o anhelos de nuestro interior, del corazón, para ayudarnos a conocer qué es lo que queremos o no de verdad lograr y manifestar en nuestra vida, para tomar las decisiones correctas. Es decir, distinguir claramente los sueños que provienen de nuestra parte más esencial o profunda, de aquellos otros tipos de deseos o logros que son más bien banales, materiales, que no nos reportan los niveles de satisfacción, de sentido y de completitud que sí aportan los primeros.


Cuando un deseo proviene del corazón, tiene determinadas connotaciones o características que difieren de otros que son más caprichosos o pasajeros, porque “encajan” perfectamente en nosotros, nos producen entusiasmo e ilusión, nos dan energía, son coherentes con nuestros valores personales. Son aquellos que tienen y dan sentido a nuestra vida, que nos conectan con nuestra esencia, nos revelan a nosotros mismos, buscando el propósito que nos aporte crecimiento y evolución.


Cuando un anhelo es del corazón, suele estar siempre latente dentro de nosotros queriendo manifestarse, aun con el paso del tiempo busca expresarse y realizarse más pronto o más tarde y los pasos que damos hacia ellos nos dan autoestima, alegría y sensaciones de expansión, disfrute, completitud, etc.



Para ayudarnos a conectar con ellos, es aconsejable:

  • Relajar nuestra mente, interiorizarnos para conectarnos con nuestros sentimientos, emociones y sensaciones. Auto-observarnos desde nuestra esencia nos ayudará a apreciar lo que de verdad queremos.

  • Desconectarnos de lo cotidiano, de nuestro entorno, salir a la naturaleza, etc. también ayuda a que podamos atisbar mejor nuestros sueños.

  • Escribirlos, una vez clarificados, nos ayudará a familiarizarnos con ellos, a verlos posibles y a estar más atentos a las oportunidades. Si los dejamos sólo en nuestra mente será muy fácil que se diluyan y caigan en el olvido. Anotar un sueño es fundamental para “sujetarlo” y poder comenzar a darle forma, incluso si surgen otros, podremos sopesarlos y priorizarlos con mayor claridad.


2.- Atrevernos

Muchas cosas no llegan a suceder sencillamente porque no nos atrevemos a llevarlas a cabo.


Debemos ponernos en marcha e ir a por ello. Empezar a mover la energía, tantear el terreno, probar si es posible, tomar decisiones, realizar gestiones... También es positivo rodearnos de aquellos elementos y circunstancias que tienen que ver con ello, conectar con personas afines, etc. y ver qué ocurre. Visitar, entrar o pisar el territorio donde yace el sueño.

Intentarlo no sólo nos acercará si no que, también, nos mostrará otras posibilidades, a veces, más satisfactorias.


3.- Observar el lenguaje corporal, onírico y las sincronicidades


Cuando empezamos a dirigir la energía hacia nuestro deseo notaremos que se activan nuevos pensamientos, enfoques, actitudes... e inmediatamente, nuestro cerebro va a empezar a hacer cambios y a crear nuevas redes neuronales con esta nueva información que le estamos induciendo.


Con ello, empezaremos a observar que nos sentimos diferentes y notamos que nos ocurren, incluso, “cosas” poco habituales o diferentes. Anímicamente, nos sentiremos más entusiasmados, motivados, alegres y positivos. Físicamente, nos daremos cuenta de que tenemos más energía, ligereza y fuerza. Nuestros sueños oníricos se activarán o serán diferentes, a veces con información muy valiosa o claves que nos impulsen a alcanzarlos. También observaremos que surgen extrañas coincidencias o sincronicidades que nos recuerdan, nos hablan o nos enfatizan nuestro deseo.

Tendremos la curiosa sensación de que las circunstancias, el Universo, están a nuestro favor respondiendo y moviendo ficha, que atraemos otro tipo de experiencias, personas, situaciones, sueños, etc. Notamos cómo hay elementos o fuerzas que están inerconectadas con ello.


Constatación fehaciente de cómo, en cuanto avanzamos posiciones y comenzamos a pensar y a sentir de otra manera, influenciamos con nuestra energía cuanto nos rodea, atrayendo situaciones y experiencias distintas.

Yo personalmente, como estudiosa de los sueños oníricos, les doy a éstos un especial valor y los destaco por cómo, a través de sus mensajes, pueden ser una inestimable ayuda para llevarnos a alcanzar nuestros otros sueños y deseos.


4.- Persistir


Es muy importante no desistir y mantenernos focalizados con confianza.


La física cuántica nos dice que cuando no persistimos en aquello que queremos lograr, tendemos a volver a nuestro chip antiguo y a los patrones de siempre, ya que dejamos de generar nuevos pensamientos, actitudes y emociones que activen nuestra química cerebral, evitando que la nueva información se codifique en nuestras células y así, casi sin darnos cuenta... nos vamos olvidando.

Al igual que diferentes autores, la Neurociencia ha constatado que se requiere al menos tres semanas para realizar cambios en nuestras células y crear nuevas redes neuronales.

Podemos ayudarnos reservando diariamente un espacio para imaginar o visualizar, sentir y vivir en nuestra interioridad lo que queremos crear o nos gustaría ver manifestado. Centrar nuestra atención en los sentimientos que percibimos, mejor todavía si lo hacemos como si ya lo hubiésemos logrado, porque esto tiene la capacidad de alterar el comportamiento de las neuronas y así es como más podemos afectar a nuestra biología.

No descuidarlos porque surjan contratiempos, problemas y otros nuevos deseos.


Disponible en e-book


Disponible en papel